A quién atendemos


Atendemos a las personas sordociegas, sus familias y a los profesionales que han de ser sus manos y sus oídos.

Los sordociegos son aquellas personas que no pueden emplear la vista. No pueden emplear el oído. Sus entradas comunicativas e informativas se reducen a los signos que introducen otras manos sobre las propias. Por no tener las entradas de información que otras personas con otras minusvalías pueden tener, el sordociego no puede hacerse cargo de la situación existencial y de relación con el mundo que le rodea. Su mundo empieza y acaba en las yemas de sus dedos y en su piel.

La dedicación y el seguimiento de esta problemática han de ser personalizadas y continúas para obtener unos resultados que integre a la persona de una forma digna. Para alcanzar estos propósitos, los sordociegos necesitan de un guía mediador en sordoceguera para poder desarrollar su vida.

El importante número de sordociegos ha de tenerse en cuenta en la planificación de servicios, necesarios para ayudar a estas personas a desarrollar plenamente sus potenciales como ciudadanos. En España hay censadas por la organización ONCE 1100 personas sordociegas. Las estimaciones que se realizan en los países de la Unión Europea están en la proporción de 15 personas por cada 100.000 habitantes, además de los que adquieren sordoceguera el tercera edad, la cifra estimada en España está entre los 8.000 y 11.000 afectados.

La sordoceguera es una discapacidad con identidad propia cuyas carencias impiden al ser humano alcanzar el mundo consciente, lo que nos hace pertenecer a un mundo socializado por la relación con el otro, que nos hace ser nosotros mismos.

Las personas sordociegas son personas de derechos. Ante la imposibilidad de revindicar estos, son los padres, los tutores y la sociedad, que a su vez son beneficiarios y paganos, los que han de luchar por un trato digno y justo.

En esta reflexión creativa, interviene el afán de solucionar problemas y el afán de reivindicar, como paso previo al de justicia “quiero ser tratado como igual y necesito ejercer mis derechos“.

La Declaración de los Derechos de los Sordociegos está basada en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU y en los principios de las sub-organizaciones de las Naciones Unidas. El art. 27 de la Constitución Española recoge el derecho a la educación de todos los españoles. Esta misma Carta Magna Española consagra en su art. 49:

Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales, y psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que éste titulo otorga a todos los ciudadanos.

En la educación del sordociego se requieren diferentes servicios. Los especialistas hacen hincapié en los procesos formativos e integradores, y por ello, conocer las distintas etapas por las que atraviesa un afectado de sordoceguera es fundamental para la implementación de cualquier plan de actuación.